miércoles, enero 10, 2007

¿ ADÓNDE ESTAMOS PARADOS?


En términos macroeconómicos, prácticamente todos los índices argentinos son alentadores y positivos, menos lo que hacen a la distribución del ingreso, a la concentración de la riqueza y a la extranjerización de las empresas y de las tierras. Se disfruta de una coyuntura internacional muy favorable sostenida por la demanda de productos primarios de China y la India, que según algunos augures permitiría una continuidad prolongada como la que consolidó durante cincuenta años el modelo primario exportador.

La devaluación, que estalló al cabo de una década de arrasamiento y pillaje, produjo una licuación de los sueldos y jubilaciones, una gigantesca transferencia de ingresos y a sentó las bases del crecimiento del último lustro.

Los resultados son positivamente contradictorios. La devaluación ha permitido la reapertura de industrias, el mejoramiento de las economías regionales, al tiempo que los precios internacionales han producido el boom sojero y del petróleo. Estos dos casos, tienen como contrapartida el arrasamiento de bosques (por año cerca de 250.000 hectáreas) y usufructo de un recurso escaso y en vías de agotamiento. Por ley se permite que el 70% de las divisas generadas por las exportaciones de hidrocarburos queden en el exterior.

La desmesurada devaluación ha conducido a una acentuación de la extranjerización de empresas y tierras. De las quinientas firmas principales, 337 son extranjeras. Concentran el 78% del valor de la producción y el 93% de las utilidades.

En el campo hay un proceso parecido. Según el libro Tierras SA de Andrés Klipphan y Daniel Enz: 'En los últimos diez años, 4.000.000 de hectáreas de la Patagonia han sido vendidas a muy pocas manos, principalmente extranjeras. La cifra no es menor. Esa cantidad de tierras equivale a cuarenta mil kilómetros cuadrados: la superficie de las provincias de Tierra del Fuego y Tucumán.

”A nivel nacional se vendieron ya 16.900.000 hectáreas y otras 13.000.000 están en venta, una cifra similar a las superficies de Inglaterra y Portugal... La indolencia tanto de los estados provinciales como de las administraciones nacionales - incapaces de legislar en defensa de los recursos - permitió que personajes como Luciano Benettón, Douglas Tompkins, Joseph Lewis y Ted Turner - fundador de la CNN - se quedaran con gran parte de nuestras tierras y las reservas de agua. Y todo por módicas sumas. En el colmo de la irrisión, una hectárea se llegó a pagar el precio de una hamburguesa con queso... De los más de 170 millones de hectáreas agropecuarias de todo el país, 74,3 millones están en poder de 4.000 dueños'

La disminución importante de la desocupación, cerca de tres millones de personas insertadas nuevamente en el trabajo desde el 2003, tiene como contrapartida que los salarios por debajo de la línea de pobreza y el carácter de informales de muchos de ellos, producen la paradoja notable que el trabajo significa salir de la exclusión pero no de la pobreza.

¿Que significa aprovechar la oportunidad? Reconstruir el estado, diseñar y ejecutar un perfil industrial, realizar una reforma impositiva integral, planificar la producción agropecuaria orientándola hacia la diversidad, recuperar la renta petrolera, entrarle al sistema provisional, mejorar integralmente la salud y la educación, realizar un gigantesco plan de obras públicas, viviendas para los sectores populares, inversiones para volver a tener una red ferroviaria del siglo XXI y para la generación de energía necesaria para el despegue industrial, implementar un progresivo proceso de redistribución del ingreso.
En resumen, vigorizar al democracia reconectando a las bases con los gestores de decisiones. Reivindicar el federalismo, sanear al gremialismo, racionalizar la educación, repensar el sistema judicial, devolverle dignidad a los marginados (incluyendo el respeto esencial a la ancianidad y a la infancia).
A propósito: ¿será todo eso posible con los partidos políticos que nos quedaron?